Inspiración infante

¡Qué más bello y sutil! que tener un crecimiento con entorno musical, por ello comparto queridos lectores mi historia de aprendizaje de una de las personas cercanas a mi vida la cual inculcó ésta gran semilla que años después germinó en pasión por cautivar a través de una guitarra. A pesar de los vaivenes que el día a día nos va dejando, el humano necesita refugio permanente para reposar callado y simple en las mejores versiones de sí mismo; en mi impaciencia de obtener ese hogar probando los jugos del arte descubrí la música de mi tío. Recuerdo los viernes en las noches yo recostado en mi cama proyectando cada nota musical de aquella casa vecina donde nacía esa atmósfera, apreciando la posibilidad de que mi pequeña mente en ése entonces hambrienta por ya ser igual, hice lo posible por aprender del producto de unos de mis familiares.
Les comparto parte de Ceniza.



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